domingo, 16 de febrero de 2014

Es Grande, muy grande - Dr Sami El Mushtawi

La magnificencia del Profeta Muhammad y su excepcionalidad como hombre tolerante es innegable. Fijaos en eso: Zayed ibn Saana, rabino judío, había dado un préstamo al Profeta, la paz sea con él, para que el Mensajero del Islam solucionara ciertos asuntos de algunas personas que recién habían abrazado el Islam... repentinamente Zayed ibn Saana decidió ir por su préstamo antes del plazo establecido para ello… el mismo Zayed ibn Saana cuenta lo siguiente: …me acerqué a él, refiriéndose al Profeta Muhammad, lo tomé fuertemente de su ropa y mirándole furiosamente le dije: ¡Oh, Muhammad, devuélveme lo mío, sé de vosotros hijos de Abdul Muttalib, que sois incumplidores… Omar Ibn Al Jattab al oír todo eso puso su mano sobre la espada que llevaba, y me dijo: Oh enemigo de Allah, dices al Profeta lo que oigo… agradezca que por respeto al Mensajero de Dios aún no te he cortado el cuello con esta espada... a lo que el Profeta de Dios dijo a Omar: eh Omar, tanto él como yo merecíamos algo distinto por tu parte: deberías haberle dicho que pidiera de una forma adecuado lo suyo y deberías habérteme dicho que le devolviera lo suyo…, vaya Omar a la tesorería musulmana, devuélvele lo suyo añadiéndole veinte saa más ( 2 libras y medio aprox.) por haberle causado tanto susto… ¿Era magnífico o no el Profeta del Islam?